El Consulado de Bolivia en Bilbao no se dedica a vender salteñas…señala el responsable de la oficina consular

Ciudadanos de Bolivia esperan a las puertas del antiguo Consulado de Bolivia

Los inmigrantes suelen ser ciudadanos de segunda clase en los países que residen y no ciudadanos de aquellos de los que provienen. Y esto puede constatarse al realizar un trámite en un Consulado, esos sitios donde grises funcionarios expiden pasaportes, partidas de matrimonio o antecedentes judiciales a personas que han tenido que dejar sus lugares de origen por diferentes motivos y se encuentran con un pie en el Estado de acogida y el otro en el de origen.

Para que nos entendamos, los consulados son una suerte de sucursales de los Estados. La representación de la administración pública en otro país. El vínculo de un Estado con sus ciudadanos emigrados. Sin embargo, para el cónsul de Bolivia en Bilbao, Yuri Arce Navarro, esa relación es tan fria, endeble y rápida como  ir al Eroski por chuletas…elegir, pagar e irse. “Una persona entra por esa puerta, los funcionarios realizan el trámite que solicita, paga las tasas consulares y se marcha”, apunta Arce Navarro.

La comunidad de Bolivia en Bizkaia, además de ser la segunda más numerosa, es la más compacta y organizada en diferentes asociaciones que promocionan la música, la danza y los deportes de su país, cuyas iniciativas pasan inadvertidas para las autoridades de su propio Estado. “El Consulado de Bolivia en Bilbao no se dedica a vender salteñas”. Así de rotundo e indiferente es Arce Navarro al afirmar que el fomento cultural o el apoyo a las organizaciones sociales de su país no es una competencia de su Consulado.

“El Estado es una cosa y la sociedad civil es otra. Y no pueden mezclarse”, concluye con desafecto el cónsul boliviano. Argumento que choca de frente con los principios del Estado Plurinacional de Bolivia, en cuya constitución tienen cabida todas las expresiones de los pueblos y personas que conforman la nación, incluso las de aquellas que residen más allá de sus fronteras físicas.

Si las oficinas consulares no pueden ser espacios de encuentro, de cohesión de una comunidad cuya patria se encuentra lejos, de información sobre los importantes cambios políticos y sociales que ocurren en su país, ¿Cuál es el sentido del Consulado además de la realización de trámites? Un extranjero, un limón parece ser la consigna de nuestros consulados en Bilbao.

Consulado de Bolivia en Bilbao: Calle Pintor Losada, 19 (Metro Basarrate). Teléfono:944 12 26 23 (mucha suerte a quienes emprenden la vía telefónica para intentar comunicarse con el Consulado)